La Alcaldía de Barranquilla, bajo la gestión del alcalde Alejandro Char, ha puesto sobre la mesa una propuesta que podría transformar la geografía del Carnaval: el traslado de los principales desfiles de la fiesta desde la emblemática Vía 40 hacia el Gran Malecón del Río, una iniciativa que se encuentra en una etapa temprana de análisis y concertación, sin que exista aún una decisión oficial ni un anuncio definitivo. De materializarse, el cambio regiría a partir de 2027, afectando a eventos centrales como la Batalla de Flores, la Gran Parada de Tradición y la Gran Parada de Fantasía, que han tenido como escenario la Vía 40, conocida popularmente como el «Cumbiódromo», durante más de tres décadas.
La propuesta responde a una necesidad de adaptarse a los cambios urbanos que ha experimentado la ciudad, buscando mejorar las condiciones logísticas y operativas para los eventos, así como ampliar la participación comunitaria y descentralizar la celebración. El Gran Malecón del Río, un espacio que ha transformado la relación de Barranquilla con el río Magdalena y se ha consolidado como un punto turístico y de encuentro, se presenta como el posible nuevo epicentro de la fiesta. Además, se ha planteado que el desfile del Carnaval de los Niños se realice en la renovada Avenida Shakira, la antigua calle 72, mientras que la emblemática Guacherna, un desfile nocturno de gran arraigo, mantendría su ruta tradicional por la carrera 44, desde la calle 76 hasta la Casa del Carnaval en el barrio Abajo.
Diálogos abiertos y próximos pasos
Por ahora, la administración distrital ha indicado que la iniciativa se encuentra en una fase de diálogo y concertación con los diferentes actores del Carnaval. No se han dado a conocer los detalles del análisis técnico, operativo y logístico que sustente la viabilidad del cambio, los cuales se presentarán posteriormente de manera oficial. La discusión surge en un contexto de reciente debate sobre la organización de la fiesta, incluyendo la modificación de horarios de la Guacherna y la posibilidad de un cambio de fecha por la coincidencia con conciertos de Shakira en 2025. La visión detrás de la propuesta es lograr que la celebración tenga una mayor integración con la ciudad, llevando actividades festivas a diferentes localidades y barrios, en un esfuerzo por descentralizar el evento y responder a la dinámica urbana actual.












