La Comisión Nacional de Disciplina Judicial ordenó el cierre definitivo del proceso disciplinario que se adelantaba contra el abogado y candidato presidencial Abelardo de la Espriella, tras declarar la prescripción de los hechos investigados. La decisión, con ponencia del magistrado Martín Leonardo Suárez, fue respaldada por la Sala correspondiente y pone fin a un expediente originado en una queja presentada por David Murcia Guzmán, el condenado fundador de la pirámide DMG, quien había contratado los servicios profesionales del jurista en 2008, tras el colapso de la captadora ilegal que sacudió al país.
El vínculo entre De la Espriella y Murcia Guzmán se remonta a los meses posteriores al estallido del escándalo de DMG, uno de los mayores fraudes financieros de la historia de Colombia. Murcia, quien cumple una condena de casi 23 años de prisión por captación masiva de dinero y lavado de activos, contrató al abogado como defensor, pero la relación fue breve y finalizó antes de que se dictara sentencia en su contra. Años después, desde la cárcel La Picota de Bogotá, Murcia reactivó el caso a través de su abogada Sondra Macollins, presentando una queja disciplinaria en la que acusaba a De la Espriella de supuesto abandono del caso, irregularidades en la entrega a las autoridades y violación del secreto profesional. La defensa del candidato presidencial siempre rechazó las acusaciones y sostuvo que los hechos de 2008 estaban afectados por la prescripción.
Prescripción y archivo definitivo
El magistrado Suárez determinó que el tiempo legal para investigar y sancionar se había agotado sin que se dictara una sentencia, por lo que procedía la prescripción de la acción disciplinaria. Además, el ponente dejó constancia de que no existía evidencia clara y suficiente para sustentar las acusaciones formuladas por Murcia Guzmán, quien afirmó haber entregado honorarios anticipados por cerca de 5.000 millones de pesos. La decisión implica el archivo definitivo del expediente, sin que se haya emitido un pronunciamiento de fondo sobre la responsabilidad del abogado, y cierra un proceso que se prolongó durante años entre recursos y solicitudes de cierre.
Con esta determinación, Abelardo de la Espriella queda libre de cualquier cargo disciplinario derivado de aquella relación profesional que inició en medio de uno de los escándalos financieros más recordados del país, mientras David Murcia Guzmán continúa purgando su condena en la prisión capitalina. El caso, que atravesó distintas instancias y generó controversia en los círculos jurídicos y políticos, llega así a su fin sin que se establecieran responsabilidades para el hoy candidato presidencial.











