El administrador del estadio Nemesio Camacho El Campín, el consorcio Sencia, generó una fuerte polémica al cerrar el escenario deportivo para la final de ida de la Liga Femenina de fútbol, programada para el 23 de septiembre a las 7:00 p.m. entre Independiente Santa Fe y Deportivo Cali. La decisión, anunciada mediante un comunicado de prensa emitido a las 10:49 p.m. del lunes 21 de septiembre de 2026, responde al montaje del concierto de la banda surcoreana BTS, previsto para los días 2 y 3 de octubre, y a los posteriores trabajos de mantenimiento profundo de la gramilla. La medida ha sido cuestionada por un posible incumplimiento del contrato de Alianza Público-Privada (APP) que rige la operación del estadio, el cual, según denuncias de periodistas y aficionados, establece una prioridad para los eventos deportivos sobre los culturales o recreativos.
En el comunicado oficial, Sencia argumentó que los grandes eventos internacionales se contratan y planean con meses de anticipación, una condición que, según la entidad, es conocida y aceptada por todos los clubes deportivos. Agregó que las fechas, tiempos de montaje, producción y entrega del escenario responden a compromisos previamente adquiridos que no pueden modificarse unilateralmente a pocos días de su realización. El consorcio señaló que los conciertos de artistas de talla mundial, como BTS, requieren una operación de alta complejidad técnica y convocan público nacional e internacional. El montaje del espectáculo tomará aproximadamente diez días, iniciando el 22 de septiembre, lo que imposibilita la disponibilidad del estadio para el partido del 23. En 2026, El Campín ha albergado 53 partidos de fútbol y únicamente cinco eventos culturales.
Contrato de la APP en el centro de la polémica
El periodista Carlos Andrés Álvarez, del programa Unidos 360, fue uno de los primeros en poner el dedo en la llaga al recordar el numeral 2.12 del contrato de la APP firmado entre Sencia y el Distrito. Según Álvarez, ese apartado establece de manera clara que la destinación del estadio debe ser «principal y prevalentemente deportiva» y que, en caso de conflicto entre eventos deportivos y recreativos o culturales, debe prevalecer el evento deportivo. La decisión de Sencia de cerrar las puertas al partido de ida de la final femenina —un duelo definitorio entre dos equipos de gran tradición— ha sido interpretada por muchos como una vulneración de esa cláusula. El estadio El Campín ha sido escenario de dos de los tres títulos de fútbol femenino que ha conseguido Independiente Santa Fe, lo que añade un valor simbólico al escenario para la afición local.
«4. Los grandes eventos internacionales se contratan y planean con meses de anticipación (condición que es conocida y aceptada por todos los clubes deportivos). Sus fechas, tiempos de montaje, producción y entrega del escenario responden a compromisos previamente adquiridos y no pueden modificarse unilateralmente a pocos días de su realización. Los conciertos de bandas y artistas de talla mundial requieren una operación de alta complejidad técnica y convocan público nacional e internacional», señaló el comunicado de prensa de Sencia.
Comunicado oficial de Sencia, administrador del estadio El Campín
«El contrato con la APP, en su numeral 2.12, establece claramente que la destinación del estadio debe ser ‘principal y prevalentemente deportiva’ y que, en caso de conflicto entre eventos deportivos y recreativos o culturales, debe prevalecer el evento deportivo».
Carlos Andrés Álvarez, periodista de Unidos 360
El cierre del estadio para la final femenina deja en el aire la logística de Dimayor, que había anunciado el encuentro en El Campín, y obliga a buscar una sede alternativa a pocas horas del partido. Mientras tanto, la discusión sobre el equilibrio entre la rentabilidad de los grandes conciertos y la vocación deportiva del escenario —que fue construido y renovado para albergar competencias atléticas y futbolísticas— promete alargarse. La afición de Santa Fe y Deportivo Cali, así como los seguidores del fútbol femenino, esperan una solución que no sacrifique el espectáculo deportivo por el musical, en medio de un debate que enfrenta intereses comerciales con el espíritu del contrato de APP.










