Un reciente análisis de Gleeden, la plataforma líder en encuentros discretos, ha puesto sobre la mesa el costo real que implica una cita extramatrimonial en Colombia. Según reveló la compañía, mantener este tipo de relaciones se ha vuelto una actividad que puede oscilar entre los 200.000 y más de un millón de pesos, un rango que refleja el impacto de la inflación y la creciente digitalización de los pagos, dos factores que ahora elevan tanto los gastos como los riesgos de ser descubierto.
Silvia Rubies, directora de Comunicaciones de Gleeden para Latinoamérica, explicó que la discreción financiera se ha convertido en un pilar fundamental. La investigación detalla que, para una sola cita, el alojamiento en hoteles por horas puede costar entre 80.000 y 250.000 pesos, mientras que optar por un hotel boutique eleva la cuenta a un rango de 250.000 a 600.000 pesos. A esto se suman los costos de transporte, que en aplicaciones o servicios privados van de 20.000 a 80.000 pesos por trayecto, y el consumo en restaurantes, cafeterías o bares, que puede fluctuar entre 50.000 y 500.000 pesos.
La nueva economía de la infidelidad
El contexto económico actual ha transformado la planificación de estos encuentros. «La discreción financiera ya no es un detalle, es parte estructural de estas dinámicas contemporáneas», afirmó Rubies. La digitalización de la vida cotidiana, con pagos electrónicos y aplicaciones bancarias, ha aumentado la trazabilidad de los gastos, obligando a las personas a idear estrategias para pagar sin dejar rastros en cuentas compartidas. Así, mientras antes la principal preocupación era encontrar un lugar reservado, ahora la prioridad es cómo financiar la cita sin levantar sospechas.
«La discreción financiera ya no es un detalle, es parte estructural de estas dinámicas contemporáneas»
Silvia Rubies, directora de Comunicaciones de Gleeden para Latinoamérica
En respuesta a estos nuevos desafíos, las personas han modificado sus hábitos. Las tradicionales reuniones nocturnas han perdido terreno frente a almuerzos ejecutivos, cafés a media tarde o encuentros breves dentro de la jornada laboral, minimizando así los riesgos de horarios y desplazamientos. Además, muchas personas optan por pagar en efectivo, usar billeteras digitales alternativas o mantener cuentas bancarias independientes para evitar dejar evidencias.
Autocuidado como inversión personal
El análisis también revela un aumento en la inversión personal, especialmente entre las mujeres, en áreas como el bienestar, la estética y el autocuidado. «El autocuidado y la inversión en la propia imagen se han convertido en una forma de recuperar agencia personal dentro de contextos donde todo está medido, registrado o compartido», señaló Rubies. Este fenómeno se suma a la dinámica económica, donde más de 600.000 usuarios en Colombia enfrentan la compleja tarea de gestionar encuentros que, además de emocionales, se han convertido en un ejercicio de planificación financiera y discreción absoluta.
«El autocuidado y la inversión en la propia imagen se han convertido en una forma de recuperar agencia personal dentro de contextos donde todo está medido, registrado o compartido»
Silvia Rubies, directora de Comunicaciones de Gleeden para Latinoamérica
De esta manera, el costo de una cita extramatrimonial en Colombia no solo se mide en pesos, sino en la cada vez más sofisticada logística que implica mantener la privacidad en un mundo hiperconectado. La inflación y la tecnología han redefinido las reglas del juego, transformando lo que antes era un simple encuentro en toda una operación financiera diseñada para pasar desapercibida.












