Colombia crea Agencia Nacional de Seguridad Nuclear tras sanción de ley

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El Congreso de Colombia aprobó y el presidente Abelardo de la Espriella sancionó el 10 de julio de 2026 la Ley 2603 de 2026, una norma que crea la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN), adscrita al Departamento Nacional de Planeación (DNP), con el propósito de regular el uso pacífico de las radiaciones ionizantes y los materiales radiactivos en los sectores de medicina, industria, agricultura e investigación. La iniciativa, impulsada por el médico Camilo Prieto Valderrama, director de la Red Nuclear Colombiana, y promovida en el legislativo por el senador del Centro Democrático Juan Espinal, establece un marco regulatorio unificado para un país que ya utilizaba estas tecnologías pero que carecía de una autoridad técnica única. La ley no autoriza la fabricación de armas atómicas ni ordena la construcción inmediata de centrales nucleares, aunque sí sienta las bases para evaluar en el futuro opciones como los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR.

La sanción de la ley fue seguida por un hecho diplomático relevante: el 8 de septiembre de 2026, en Barranquilla, Colombia firmó un memorando de entendimiento con Estados Unidos sobre cooperación estratégica nuclear civil, suscrito por el canciller Omar Bula Escobar y el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. Ese acuerdo no autoriza la construcción de reactores ni la transferencia masiva de tecnología, pero abre caminos para la cooperación técnica, la formación de talento humano y el intercambio científico, siempre bajo los estándares de uso pacífico y las salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La noticia ha generado sin embargo percepciones erróneas sobre un eventual programa armamentista o la edificación de grandes centrales, por lo que conviene aclarar el verdadero alcance de la norma.

Una autoridad única para usos pacíficos

La ANSN concentrará funciones de regulación, autorización, inspección, vigilancia, control y fiscalización que antes estaban distribuidas entre distintos ministerios, las secretarías de Salud y el Servicio Geológico Colombiano (SGC). Como explicó el propio Prieto Valderrama, Colombia ya utilizaba tecnologías nucleares y radiaciones ionizantes, pero su regulación estaba fragmentada y no se contaba con una autoridad reguladora nuclear única, especializada y con autonomía técnica. La nueva entidad deberá además establecer un sistema nacional de contabilidad y control de materiales nucleares, crear un marco de sanciones administrativas que incluye multas, suspensión o cancelación de autorizaciones, cierre de instalaciones y decomiso de fuentes radiactivas, y actuar como enlace para la implementación de los acuerdos de salvaguardias con el OIEA.

«La ANSN concentrará las funciones de regulación, autorización, inspección, vigilancia, control y fiscalización»

Camilo Prieto Valderrama, médico e impulsor de la iniciativa

El senador Juan Espinal fue enfático al señalar que la energía nuclear no solamente sirve para generar electricidad que entre al sistema eléctrico del país, sino también para procedimientos del sector agricultura, medio ambiente y para el sector salud. En el mismo sentido, Prieto Valderrama recordó que una política nuclear no es solamente una política energética, sino también una política científica, sanitaria, industrial, agrícola y de desarrollo tecnológico. La ley abarca, por ejemplo, técnicas nucleares para el mejoramiento de cultivos, el control de plagas, los estudios de suelos y agua, las mediciones industriales no destructivas y los análisis isotópicos de acuíferos.

Plazos, residuos y formación

La implementación de la ley será gradual y está sujeta a plazos definidos. El Gobierno dispone de seis meses desde la entrada en vigencia para definir la estructura de la ANSN, un año para expedir la reglamentación correspondiente y dos años para organizar el concurso de méritos que provea los cargos de carrera administrativa. Durante esta transición, seguirá vigente el marco regulatorio anterior para evitar vacíos legales. En materia de residuos radiactivos, la norma dedica un capítulo completo a la gestión de desechos: el titular de la autorización será responsable de los materiales hasta su transferencia conforme a la ANSN, se exigirá minimización y financiación adecuada, se prohibirá la importación de residuos de otros países y se establecerán planes de cierre para las instalaciones.

La ley también contempla un componente importante de formación de talento humano, con programas articulados con el Ministerio de Educación y el SENA en protección radiológica, seguridad nuclear, radiofarmacia, física médica y manejo de materiales nucleares. Prieto Valderrama subrayó que Colombia ya genera residuos derivados de aplicaciones médicas, industriales y de investigación, y que si bien hay una base sobre la cual construir, es necesario ampliarla y especializarla. En cuanto a la producción local de radioisótopos, el médico señaló que desarrollar una mayor capacidad nacional permitiría disminuir la vulnerabilidad en el suministro y avanzar hacia una mayor seguridad sanitaria, aunque no se trata de una reducción automática de precios.

«Un reactor de investigación puede convertirse en una infraestructura estratégica para medicina, investigación, industria y formación científica, pero su conveniencia, tamaño, tecnología y localización tienen que resultar de estudios técnicos y no de una decisión improvisada»

Camilo Prieto Valderrama

En el debate público ha surgido la inquietud por los reactores modulares pequeños, mencionados por el senador Espinal como una posibilidad real, con capacidad de hasta 300 megavatios de energía. «No estamos hablando de que en Colombia vamos a construir grandes centrales nucleares», aclaró el congresista. Sin embargo, Prieto Valderrama advirtió que no se debe confundir estar preparados para evaluar una tecnología con haber decidido adoptarla. El país opera desde los años sesenta el reactor de investigación IAN-R1, una infraestructura que ha servido para fines científicos y de formación, pero cualquier decisión sobre nuevos reactores deberá basarse en estudios técnicos rigurosos.

«Si queremos mantener abierta la posibilidad señalada por la planeación energética nacional, debemos construir una hoja de ruta de país siguiendo el modelo de hitos del Organismo Internacional de Energía Atómica»

Camilo Prieto Valderrama

A nivel internacional, la energía nuclear tiene un peso variable según las naciones: Francia genera el 75% de su electricidad con esta fuente, Canadá lleva cincuenta años usándola y alrededor del 10% de la energía mundial proviene de la nuclear. Esos referentes sirven de contexto para entender que la ley colombiana no busca emular esos modelos de inmediato, sino construir una institucionalidad sólida que permita, llegado el momento, tomar decisiones informadas. El senador Espinal resumió la necesidad de la norma al pedir que se brinde seguridad jurídica para los inversionistas, educación y formación, y que esté constituida toda la institucionalidad para que se emprenda la reglamentación efectiva. Por ahora, el país da un paso significativo hacia la organización de su desarrollo nuclear bajo un marco verificable de usos exclusivamente pacíficos.

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