Contrato de El Campín limitaba a cuatro conciertos anuales, pero operador programó 12, denuncia exdirectora

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La exdirectora del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), Blanca Inés Durán, salió al paso de la polémica por el estado de la grama del estadio El Campín y lanzó una dura advertencia: el contrato de la Asociación Público-Privada (APP) que se firmó con el concesionario Sencia S.A.S. limitaba a cuatro conciertos por año para permitir la recuperación del césped, pero en la práctica se programaron entre 12 y 19 presentaciones anuales, y la responsabilidad por ese descontrol recae, según ella, en la actual administración del IDRD y en su director, a quien acusa de una presunta ineficiencia administrativa y de no ejercer la supervisión que exige el contrato. La afirmación quedó consignada en una columna de opinión publicada en El Espectador, en la que Durán, quien participó en el análisis y aprobación de la APP y salió del cargo en enero de 2024, defiende la figura del concesionario pero arremete contra lo que considera una gestión negligente posterior a su salida.

El detonante de la controversia fue el aplazamiento de un partido entre Millonarios y Once Caldas, estipulado para el 13 de octubre de 2026, debido al deterioro del terreno de juego. Para Durán, el problema no es la APP ni el concesionario, sino la falta de control del director actual del IDRD, quien habría tardado cerca de cinco meses en firmar el contrato principal, casi cinco meses en suscribir el acta de inicio, y luego acumuló más de once meses de retrasos en distintas fases del proyecto, incluyendo la preconstrucción y la construcción. Esos aplazamientos ampliaron el período de explotación comercial del actual estadio, lo que a su vez permitió que Sencia continuara con una agenda intensiva de conciertos, entre los que se cuentan las presentaciones de BTS y Karol G previstas para 2026. La interventoría del contrato, por su parte, recomendó por escrito el 11 de febrero de 2026 la creación de un indicador de grama para el estadio actual, ocho meses antes del recital de BTS, pero según Durán esa recomendación no recibió respuesta del director del IDRD.

La defensa de la APP y el ataque a la supervisión

La APP de El Campín es una iniciativa privada mediante la cual el concesionario Sencia S.A.S. debía construir un nuevo estadio, espacios públicos, ciclovías, un auditorio con acústica sinfónica, un espacio para la Orquesta Filarmónica y oficinas para el IDRD, a cambio de la explotación económica del área. La inversión estimada asciende a 2,4 billones de pesos. Durán, quien hizo parte del análisis y aprobación de ese modelo, sostiene que el contrato y un estudio técnico de la Universidad Distrital fijaron un límite de cuatro conciertos anuales como condición para que la grama pudiera recuperarse. Sin embargo, Sencia reportó 19 conciertos en 2025 y tiene al menos 12 programados para 2026, una cifra que, en palabras de la exfuncionaria, hace imposible que el césped se mantenga en condiciones óptimas. «La grama no tiene forma de recuperarse», afirmó en su columna.

La exdirectora fue contundente en sus críticas hacia el actual director del IDRD, a quien acusó de pretender «lavarse las manos y culpar al interventor, a la APP o a la administración anterior». En su escrito también señaló que la falta de supervisión contractual podría tener consecuencias legales, al afirmar que la inacción del funcionario «podría configurar un prevaricato por omisión». Durán insistió en que «la principal obligación de un ordenador del gasto consiste en supervisar y controlar los contratos que firma», y denunció que en el sector deporte «casi nunca se le asigna presupuesto» para garantizar ese control. Además, reveló que la reparación más rápida del césped consistió en trasladar grama desde las canchas del parque La Florida, un hecho que ya había sido denunciado por un concejal de Bogotá.

«Querer acabar con la APP por los problemas de la grama es como querer vender el sofá para acabar con la infidelidad»

Blanca Inés Durán, exdirectora del IDRD

El césped híbrido y la solicitud de Sencia

En abril de 2025, la empresa de mantenimiento Equiver había anunciado la instalación de un césped híbrido en El Campín, una tecnología que, en teoría, se rompería con menor rapidez bajo el uso intensivo. Sin embargo, la frecuencia de eventos siguió por encima de lo recomendado y el problema persistió hasta el punto de forzar el aplazamiento del partido de Millonarios. En julio de 2025, el concesionario Sencia solicitó además construir el nuevo estadio en el área del Campincito, en lugar de hacerlo por etapas sobre el estadio existente, una modificación que añadió más incertidumbre al proyecto. Para Durán, todos estos elementos confirman que la APP en sí misma no es la causante del deterioro, sino que el origen está en la gestión posterior: la falta de indicadores, la ausencia de respuesta a la interventoría y la acumulación de retrasos en los trámites administrativos.

La columna de Blanca Inés Durán llega en un momento de alta tensión en Bogotá, donde la polémica por el gramado de El Campín se ha convertido en un tema central de debate público. Mientras la administración distrital enfrenta cuestionamientos por su manejo del contrato, la exdirectora reivindica la APP como un modelo que, bien supervisado, habría permitido combinar el espectáculo con el cuidado del escenario deportivo. Su mensaje, envuelto en una metáfora doméstica, resume su postura frente a quienes piden acabar con el concesionario: no es la herramienta la que falla, sino quien la usa o deja de usarla. El futuro de la grama del estadio, y de los conciertos multitudinarios que lo ocupan, dependerá ahora de si las autoridades atienden las advertencias técnicas o continúan por el camino de la improvisación.

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