El proyecto de la Cárcel Distrital II en Bogotá lleva más de seis años acumulando retrasos sin que inicien las obras, con su licitación ahora prevista para 2027, fecha que originalmente se había destinado a su finalización. Esta iniciativa de la Administración Distrital busca resolver el hacinamiento crítico en las Unidades de Reacción Inmediata (URI) y estaciones de Policía, sobre un lote de 29.000 metros cuadrados, con una inversión proyectada cercana a los 280.000 millones de pesos para generar 2.000 cupos carcelarios.
Los obstáculos administrativos, técnicos y contractuales han marcado el proceso desde su concepción para enfrentar la crisis carcelaria en la capital, pasando por varias administraciones distritales e incluso intentos fallidos desde hace décadas. Un convenio con RenoBo, por más de 5.000 millones de pesos, fue terminado de manera anticipada debido a inconsistencias, dejando el proyecto en revisión sin una base técnica definida y generando ajustes y disputas administrativas que han extendido la fase de planeación por más de seis años.
Tensiones políticas y persistencia del hacinamiento
La exalcaldesa Claudia López afirmó haber dejado los lotes listos para avanzar, pero la administración actual ha señalado que la entrega del predio se produjo de forma posterior, avivando tensiones políticas en torno a la responsabilidad de los retrasos. El proyecto requiere además la participación del Gobierno central, lo que añade complejidad a su estructuración técnica y financiera.
El anuncio reciente de la licitación para 2027 por parte de la gestión actual resalta la urgencia de la noticia, ya que el hacinamiento persiste de manera crítica, afectando no solo las condiciones de los privados de libertad, sino también las operaciones policiales cotidianas en Bogotá.












