El presidente electo Abelardo de la Espriella, su fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo y el designado ministro de Hacienda, Miguel Gómez, se reunirán a puerta cerrada con la junta directiva del Banco de la República el próximo jueves 9 de julio de 2026. Este primer acercamiento formal entre el nuevo Gobierno y el banco central, programado entre las dos de la tarde y las seis de la tarde, buscará abordar la delicada coyuntura económica que enfrenta el país, marcada por una inflación persistente y altas tasas de interés. La cita se da en un contexto de tensiones previas entre la actual cartera de Hacienda y el Emisor, y resulta determinante para evaluar la viabilidad de una coordinación entre las políticas fiscal y monetaria.
La agenda del encuentro tendrá como ejes centrales la inflación anual, que se ubica en el 6,14% con un incremento de 1,32 puntos porcentuales respecto al año anterior, la tasa de política monetaria del 12% —que registró un aumento de 75 puntos básicos desde el 11,25%— y el manejo de las reservas internacionales. El equipo entrante enfrenta un panorama complejo, pues la proyección de inflación al cierre del año es del 6,5%, lo que significaría siete años consecutivos sin alcanzar la meta permanente del 3% fijada por el Banco de la República, cuyo rango objetivo oscila entre el 2% y el 4%. La inflación superó el 6% anual, un nivel no registrado desde agosto de 2024, según datos del Dane.
Un diagnóstico compartido y compromisos de austeridad
El encuentro servirá para que el nuevo Gobierno exponga su estrategia económica, basada en la austeridad y la reducción del gasto público como herramientas para contribuir a la desaceleración de los precios. En una de sus primeras declaraciones públicas, el designado ministro de Hacienda, Miguel Gómez, se refirió a la postura del Emisor y a las preocupaciones del nuevo equipo. “El Banco es autónomo en sus decisiones. Claro que nos preocupa que las tasas sean altas. Pero somos conscientes que la inflación no cede”, afirmó Gómez, quien ya ha sostenido reuniones con el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) y con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el marco de la transición.
Las minutas más recientes de la junta directiva del Banco de la República ya revelaban una profunda preocupación por el desvío persistente de la inflación y su impacto en la confianza de los mercados y en el costo del crédito. El endurecimiento de la postura monetaria, con el aumento de 75 puntos básicos en la tasa de política, evidencia la prioridad del Emisor por frenar el alza de precios. En este escenario, la reunión del jueves se presenta como una oportunidad crucial para recomponer la relación institucional entre el nuevo Ejecutivo y el banco central, y para explorar caminos que permitan alinear las acciones fiscales con las decisiones de política monetaria en beneficio de la estabilidad económica del país.












