La Dimayor ha dado a conocer el calendario del segundo semestre de 2026 para el fútbol profesional colombiano, que arranca el martes 21 de julio y culmina el sábado 12 de diciembre con la final de vuelta de la Liga BetPlay, cuya fase inicial habrá concluido previamente antes del 7 de junio. Esta programación, diseñada tras la pausa por el Mundial de la FIFA que inicia el 11 de junio —con el último amistoso de la Selección Colombia programado para ese mismo día—, genera preocupantes solapamientos entre las fases de la Copa Colombia y los playoffs de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, complicando el calendario para varios clubes del país.
El nuevo cronograma retoma las competencias el 19 de julio en algunos aspectos, pero arranca formalmente el 21, coincidiendo la fase 1B de la Copa Colombia con los playoffs de la Sudamericana en ese mes de julio, mientras que las rondas finales de los torneos Conmebol se superponen con etapas avanzadas de la Copa Colombia. La Liga BetPlay habrá finalizado su fase inicial con la última jornada antes del Mundial, y la Copa Colombia, que ya inició en mayo con la fase 1A conformada por cuatro grupos de cinco equipos cada uno, continuará en julio con la 1B, donde avanzan equipos de primera y segunda división para disputar partidos de ida y vuelta, dejando a los eliminados en la 1A.
Solapamientos que afectan a seis equipos colombianos
Seis equipos colombianos participarán en la Copa Libertadores y la Sudamericana, incluyendo a Junior y Deportes Tolima en la fase de grupos de la Libertadores —quienes podrían caer a la Sudamericana si terminan terceros—, lo que genera un impacto directo en clubes como América de Cali, Millonarios, Santa Fe e Independiente Medellín que avancen en los playoffs de la Liga BetPlay y las competiciones continentales. Además, el fútbol profesional colombiano está programado durante las fechas FIFA de septiembre, octubre y noviembre, afectando a los clubes con jugadores convocados a sus selecciones nacionales.
La Copa Colombia, entregada por la Dimayor desde su edición de 2008, enfrenta así un calendario apretado que podría generar desgaste y complicaciones logísticas para los equipos involucrados, en un semestre que promete alta intensidad tras el receso mundialista.












