Las disidencias de las Farc lideradas por alias “Calarcá” han experimentado un crecimiento del 16 por ciento en los últimos siete meses en Colombia, sumando 387 nuevos integrantes hasta alcanzar un total de 2.802 combatientes, a pesar de la inversión estatal de 30.299 millones de pesos destinada específicamente a las mesas de diálogo de la política de Paz Total impulsada por el gobierno de Gustavo Petro y la Consejería para la Paz. Esta estructura disidente, surgida del proceso de negociación con las disidencias de ex-Farc, ha avanzado en un panorama de seguridad deteriorado bajo medidas que incluyen logística, transporte, seguridad y operaciones para facilitar los diálogos.
La cifra invertida en el bloque de “Calarcá” representa la segunda más alta dentro de la Paz Total, superada únicamente por la del ELN, en un desembolso total de 84.816 millones de pesos para todas las iniciativas. En las mesas participan 11 delegados del gobierno frente a cerca de 40 representantes de “Calarcá”, lo que evidencia un desbalance en la representación durante estas negociaciones que buscan desmovilizar a los grupos armados.
Contexto de las disidencias y la estrategia gubernamental
Alias “Calarcá” e “Iván Mordisco” son desertores del proceso de paz con las Farc y fundadores de estas disidencias, pero recientemente se produjo una ruptura entre el bloque de “Iván Mordisco”, conocido como EMC, y el de “Calarcá”. Mientras el gobierno intensifica una ofensiva militar contra la EMC de Mordisco, mantiene el diálogo con “Calarcá”, otorgando beneficios como la suspensión de órdenes de captura para varios de sus miembros, lo que les permite libertad de movimiento y mayor legitimidad a sus representantes en el proceso.
Este crecimiento de la estructura disidente plantea interrogantes sobre la efectividad de la Paz Total en un contexto de seguridad nacional donde, pese a los esfuerzos por mesas de diálogo, las disidencias continúan expandiéndose, consolidando su presencia en diversas regiones del país.










