En un hecho que ha conmocionado al departamento de Norte de Santander, un dron cargado con explosivos atacó la tarde del jueves 9 de julio el aeropuerto municipal de Tibú, en plena región del Catatumbo, dejando un saldo de tres personas heridas y cuantiosos daños materiales en las oficinas administrativas de la terminal aérea. El atentado ocurrió apenas horas antes de la reactivación programada de la ruta comercial Cúcuta-Tibú, que la aerolínea Satena tenía previsto reiniciar este viernes 10 de julio, y que había sido suspendida previamente por el secuestro de un administrador de la empresa en la zona.
Según informó la Aeronáutica Civil, el artefacto explosivo fue lanzado desde una aeronave no tripulada (dron) que sobrevoló el área y detonó directamente en la zona de oficinas administrativas del aeropuerto. La onda expansiva causó lesiones a tres personas que se encontraban en labores de seguridad y vigilancia: un vigilante de seguridad sufrió lesiones graves y fue remitido a un hospital de mayor complejidad; una trabajadora de servicios generales resultó con lesiones leves, al igual que un tercer integrante del personal de seguridad. La Personería de Tibú confirmó los hechos y detalló el estado de los afectados. Las autoridades evalúan además los posibles daños estructurales en las instalaciones.
Un acto terrorista contra la infraestructura estratégica
La Aeronáutica Civil calificó el atentado como “un acto terrorista dirigido contra la infraestructura estratégica del país” y, mediante un comunicado oficial, rechazó categóricamente cualquier acto de violencia que atente contra la integridad de la población civil, los trabajadores del sector transporte y la infraestructura que garantiza la conectividad y el desarrollo de las regiones. Hasta el momento ninguna organización ilegal se ha atribuido la autoría del ataque, pero el contexto de inseguridad que vive la región del Catatumbo, con presencia de grupos armados ilegales, es el telón de fondo de este nuevo hecho violento.
“Rechazamos categóricamente cualquier acto de violencia que atente contra la integridad de la población civil, los trabajadores del sector transporte y la infraestructura estratégica que garantiza la conectividad y el desarrollo de las regiones”.
Aeronáutica Civil (comunicado oficial)
La ruta aérea Cúcuta–Tibú, operada por Satena con aeronaves Beechcraft 1900, ofrecía una frecuencia semanal de dos vuelos y una capacidad mensual de 304 asientos, lo que reduciría significativamente los tiempos de traslado terrestre en el nororiente colombiano. La venta de pasajes había iniciado el 26 de junio, pero la reactivación estaba prevista para este viernes 10 de julio, después de que el servicio fuera suspendido por el secuestro de un administrador de la empresa en la zona. Ahora, las autoridades evalúan si el ataque afectará el cronograma de reinicio de operaciones comerciales.
La Aeronáutica Civil coordina con las Fuerzas Militares y la Policía Nacional para asegurar el perímetro del aeropuerto, recolectar pruebas e identificar a los responsables del atentado. Se mantiene una vigilancia reforzada y se inspeccionan las condiciones de seguridad antes de autorizar la reanudación de los vuelos. Mientras tanto, la comunidad de Tibú y la región del Catatumbo siguen a la espera de una respuesta contundente del Estado frente a la violencia que azota esta zona estratégica del país.












