La Unión de Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (Unips) encendió las alarmas al advertir que el nuevo Gobierno, que encabezará Abelardo de la Espriella, recibirá el sistema de salud colombiano en su punto más crítico. De acuerdo con el análisis de los estados financieros de las EPS correspondiente al primer trimestre de 2026, el patrimonio negativo de estas entidades pasó de 429.000 millones de pesos en el mismo periodo de 2022 a 18,2 billones de pesos, lo que representa un incremento de 42 veces en apenas cuatro años. La brecha entre los recursos que reciben las aseguradoras y el costo real de la prestación de servicios se ha profundizado de manera acelerada, con gastos que superan consistentemente los ingresos.
El informe de Unips, divulgado en plena transición hacia la nueva administración, revela que el costo médico agregado durante el primer trimestre de 2026 alcanzó los 6,7 billones de pesos, frente a ingresos operacionales por 6 billones de pesos, lo que deja un faltante superior a un billón de pesos antes siquiera de cubrir los gastos administrativos y financieros. La siniestralidad global, que mide la proporción del gasto frente a los ingresos, no ha dejado de empeorar: pasó de 99,2% en 2023 a 100,7% en 2024, luego a 103,3% en 2025 y finalmente a 105,6% en el primer trimestre de 2026. Esto significa que por cada 100 pesos que ingresaron a las EPS, se gastaron 105,6 pesos, una tendencia insostenible que se mantiene desde 2023.
Patrimonio negativo generalizado
El análisis detallado de los balances muestra un deterioro profundo tanto en las EPS intervenidas por la Superintendencia Nacional de Salud como en aquellas que aún operan sin intervención. En el grupo de las intervenidas, el patrimonio agregado es de -12,8 billones de pesos, con los mayores déficits en Coosalud (-3,9 billones de pesos), Famisanar (-3,2 billones) y Emssanar (-2,5 billones). También presentan patrimonios negativos significativos Asmet Salud (-1,58 billones), SOS EPS (-1,16 billones), Capresoca (-270.000 millones) y Dusakawi Epsi (-291.000 millones). La única EPS intervenida que mantiene un patrimonio positivo durante todo el periodo analizado es Cajacopí EPS. Por su parte, las EPS no intervenidas registran un patrimonio agregado negativo de -5,3 billones de pesos, encabezadas por Sanitas (-2,9 billones), Savia Salud (-1,4 billones) y Compensar (-549.000 millones). Otras con déficit incluyen a la Asociación Indígena del Cauca (-385.000 millones), Mallamas EPSI (-282.000 millones), Asociación Mutual SER (-263.000 millones), Comfenalco Valle (-190.000 millones) y Capital Salud (-110.000 millones). En contraste, siete EPS mantienen patrimonio positivo: Salud Total, EPS Sura, Aliansalud, Salud Bolívar, entre otras.
La situación de los activos y pasivos refleja una presión creciente. Mientras los activos de las EPS pasaron de 16,9 billones de pesos en 2025 a 20,5 billones en el primer trimestre de 2026 (un aumento del 21%), los pasivos se dispararon de 27,1 billones a 38,7 billones, un incremento del 43%. Esta desproporción evidencia que las deudas y obligaciones crecen a un ritmo mucho mayor que los recursos disponibles.
«La capacidad de respuesta de las IPS está llegando a su límite por los problemas de liquidez y los retrasos en los pagos».
Unips, informe de análisis financiero
Frente a este panorama, Unips ha propuesto un plan de choque de 90 días que incluye el pago acelerado de las deudas a las IPS, el saneamiento de la cartera, la revisión de la suficiencia de recursos, una vigilancia financiera más estricta, la protección de la capacidad operativa de hospitales y clínicas, y la convocatoria a un acuerdo nacional. La organización gremial pide que la recuperación del sistema de salud sea declarada prioridad nacional, pues considera que sin medidas urgentes el colapso podría ser inevitable. El nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella recibe así un desafío mayúsculo: revertir una tendencia que ya se ha consolidado durante tres años consecutivos y que amenaza la prestación de servicios a millones de colombianos.












