La Asociación Colombiana de Infectología (Acin) encendió las alarmas ante el desabastecimiento de medicamentos antirretrovirales pediátricos en el país. A través de sus comités de Infectología Pediátrica y de VIH Pediátrico, la entidad advirtió que las presentaciones en jarabe de zidovudina y lamivudina, esenciales para la prevención y el tratamiento del VIH en niños y adolescentes, presentan graves dificultades de disponibilidad. El llamado se sustenta en un informe del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), publicado el 23 de octubre de 2024, que reportaba problemas de abastecimiento con corte a septiembre de ese mismo año. La situación no es nueva, pues el Invima ya había advertido sobre estas fallas en enero de 2024, pero ahora el riesgo se profundiza por la dependencia de un único fabricante que suspendió la producción.
De acuerdo con el seguimiento del Invima, las existencias de zidovudina en jarabe se agotarían por completo en diciembre de 2024, mientras que la lamivudina en jarabe podría desaparecer del mercado incluso antes, en octubre de ese mismo año. La Acin explicó que esta escasez pone en jaque la profilaxis en recién nacidos expuestos al VIH, en menores víctimas de violencia sexual y en los niños que ya viven con el virus. El problema estructural que explica esta crisis es la baja demanda comercial: en todo 2025 se vendieron menos de 700 frascos de zidovudina en jarabe en todo el territorio nacional, una cifra tan reducida que desincentiva a los laboratorios a producir estas presentaciones.
Medidas urgentes y alternativas terapéuticas
Ante este panorama, la asociación solicitó al Gobierno nacional la adopción de medidas urgentes. Entre las peticiones concretas figura declarar las presentaciones agotadas como medicamentos vitales no disponibles, lo cual permitiría autorizar importaciones excepcionales. También propuso realizar compras centralizadas a través del Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud y emitir orientaciones temporales para los profesionales de la salud. De igual forma, la Acin pidió actualizar el plan de beneficios y la guía nacional de atención del VIH para incorporar alternativas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, como el dolutegravir dispersable y la combinación pALD, que incluye abacavir, lamivudina y dolutegravir. Estas opciones no requieren refrigeración y son más fáciles de administrar, pero aún enfrentan barreras regulatorias y no están plenamente incorporadas al sistema de salud colombiano.
La Acin también hizo un llamado directo a las EPS y a los gestores farmacéuticos para que prioricen la entrega de estos medicamentos a los recién nacidos expuestos al VIH y a las víctimas de violencia sexual, además de exigirles que informen oportunamente si no pueden garantizar el suministro. A hospitales y clínicas les recomendó revisar sus inventarios y activar rutas de contingencia con el apoyo de especialistas en infectología pediátrica. En medio de la emergencia, la asociación insistió en la necesidad de crear una reserva nacional que garantice el abastecimiento durante al menos un año, una medida que evitaría que la interrupción del tratamiento comprometa la continuidad de la atención de los niños que viven con VIH y la protección de quienes han estado expuestos al virus.










