El presidente Gustavo Petro encabezará el próximo miércoles 15 de julio de 2026 una ceremonia de disculpas públicas y acto de perdón del Estado colombiano a Hollman Morris, actual gerente general de RTVC, y a su familia, por la persecución y hostigamiento que sufrieron entre 2004 y 2009. El acto se realizará en el Salón Bolívar de la Casa de Nariño, en Bogotá, como parte de un Acuerdo de Solución Amistosa firmado con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que evitó que el caso pasara a la Corte Interamericana. La decisión responde al expediente 13.014 de la CIDH, que recoge las denuncias de amenazas, estigmatización, vigilancia ilegal y persecución política contra Morris, quien fue blanco de un patrón de hostigamiento que incluyó llamadas amenazantes a su entonces esposa Patricia Casas, un ramo de flores fúnebres con un mensaje de condolencias enviado a su domicilio en mayo de 2005, y un correo electrónico con amenazas de muerte atribuidas a un grupo paramilitar en septiembre de 2007. La familia debió salir del país por un mes tras los hechos de 2005, y las investigaciones penales en Colombia permanecían sin avances sustanciales al momento de la intervención de la CIDH.
El caso, que inició en 2004 con las primeras llamadas amenazantes contra Patricia Casas, fue aceptado por la CIDH en 2015. La defensa de Morris fue asumida en 2009 por el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, que documentó cómo el periodista fue detenido por miembros de la Fuerza Pública mientras ejercía su labor cerca del río Putumayo, su material periodístico incautado, y señalado públicamente como terrorista tras emitir investigaciones sobre negociaciones entre el Gobierno y grupos armados, y sobre la masacre de San José de Apartadó. Además, el extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) realizó presuntas actividades de vigilancia ilegal contra Morris, configurando un cuadro de persecución sistemática que el Estado colombiano reconoce ahora como una violación de derechos humanos.
“El que dice la verdad es amenazado”
El presidente Petro, quien ha sido una de las voces más firmes en respaldar a Morris, utilizó su cuenta de la red social X para expresar que “Hollman Morris fue un perseguido político amenazado hasta que la justicia internacional le dio la razón. Todo el que diga verdades en Colombia es amenazado”. En un tono filosófico, el mandatario saliente citó a Sócrates al afirmar que “el parresiasta, es decir el que dice la verdad, o convence al tirano o se retira al ostracismo, entonces la tiranía sigue indefinidamente en medio de la mentira”. Petro también reflexionó sobre el poder y la verdad en Colombia, señalando que “progresistas somos muchos en Colombia, pero la verdad dura poco en el poder porque se prefiere la tiranía, o simplemente la verdad se olvida”, y vinculó esta situación con la obra cumbre de Gabriel García Márquez: “Seguimos siendo aquel pueblo de ‘Cien años de Soledad’ donde una enfermedad cayó sobre las gentes que era la enfermedad del olvido”.
“Haré, a nombre del Estado, un acto de perdón a la familia de Hollman Morris, agraviada por gobiernos por defender la televisión pública y decir verdades.”
Gustavo Petro, presidente saliente de Colombia
El acto de desagravio, que contará con la presencia de Patricia Casas, Daniela Morris Casas y Felipe Morris Casas, familiares directos del periodista, representa un hito en el reconocimiento de las fallas del Estado colombiano para proteger a quienes ejercen el periodismo crítico y la defensa de los derechos humanos. Morris, quien también fue candidato a la Alcaldía de Bogotá, ha sido una figura emblemática en la lucha por la televisión pública independiente, y su caso se suma a una larga lista de agresiones contra comunicadores en Colombia, donde la impunidad sigue siendo la regla. La ceremonia del 15 de julio buscará cerrar un capítulo doloroso, pero también deja abierta la pregunta sobre cuántas otras verdades han sido silenciadas en el país sin que el Estado haya ofrecido una disculpa similar.












