En un movimiento que sacude el panorama político colombiano a menos de dos semanas de la segunda vuelta electoral, dos pesos pesados del mundo empresarial se han alineado públicamente con la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella y su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo. Jaime Alberto Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (Fenalco), junto al reconocido diseñador Mario Hernández, han manifestado su respaldo al modelo de gobierno que promete restaurar lo que llaman “libertad y orden”, en franca oposición a la continuidad del proyecto de izquierda encarnado por Iván Cepeda.
El pronunciamiento de Cabal se produjo en un acto público en el que estuvo acompañado por el propio candidato vicepresidencial. Allí, el líder gremial no solo expresó su apoyo personal, sino que extendió una invitación explícita a tenderos, comerciantes, trabajadores y ciudadanía en general para que voten “responsablemente” por la fórmula que conforman el exsenador Abelardo de la Espriella y el exministro José Manuel Restrepo. “Que sea también en una conjunción de trabajo articulado con el empresariado de Colombia, que fue despreciado y estigmatizado estos cuatro años, que tenemos mucho que aportar, mucho que proponer, mucho que interpretar de la base de los empresarios, en este caso, de Fenalco, los comerciantes”, declaró Cabal, en un mensaje que busca movilizar a uno de los sectores productivos más influyentes del país.
Las elecciones presidenciales de 2026, que definirán su segunda vuelta el próximo 21 de junio, enfrentan a dos visiones antagónicas. Por un lado, De la Espriella representa a la extrema derecha y ha construido su discurso en torno a la crítica al gobierno de Gustavo Petro, al que acusa de haber estigmatizado al empresariado durante los últimos cuatro años. Por el otro, Iván Cepeda, candidato de la izquierda y heredero del proyecto petrista, busca la reelección de esa línea política. En ese contexto, el respaldo de Fenalco —una de las organizaciones gremiales multisectoriales más representativas del comercio en Colombia— y de una figura emblemática como Mario Hernández se interpreta como un espaldarazo de alto impacto simbólico y movilizador.
“Que sea también en una conjunción de trabajo articulado con el empresariado de Colombia, que fue despreciado y estigmatizado estos cuatro años, que tenemos mucho que aportar, mucho que proponer, mucho que interpretar de la base de los empresarios, en este caso, de Fenalco, los comerciantes”
Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco
El diseñador Mario Hernández, por su parte, expresó su adhesión a la fórmula De la Espriella–Restrepo en una conversación informal que fue difundida a través de redes sociales por la periodista y activista de derecha Pilar Rodríguez, conocida como “Doña Pily”. En el audio que se viralizó, Hernández no duda en afirmar que “se necesitan esos dos, ese equipo”, y destaca la complementariedad entre el candidato presidencial y su compañero de fórmula. Según el empresario, la prioridad debe ser “pensar en la gente” y “construir un país para todos”, al tiempo que cuestiona los resultados de la izquierda en el poder.
En su intervención, Hernández también puso énfasis en la “preparación técnica” de José Manuel Restrepo, quien fue ministro durante el gobierno de Iván Duque, como un valor añadido al liderazgo político de De la Espriella. “Se necesita un equipo que entienda de economía y de gestión, y Restrepo lo tiene”, señaló, en un intento por convencer a los indecisos de que la dupla ofrece tanto experiencia administrativa como firmeza ideológica.
El respaldo de estas dos figuras no solo refuerza la campaña de la extrema derecha en la recta final, sino que envía una señal clara a los sectores productivos del país: el llamado es a cerrar filas en torno a una opción que promete terminar con lo que consideran una era de hostilidad gubernamental hacia el empresariado. Con la segunda vuelta a la vuelta de la esquina, tanto Cabal como Hernández han puesto su capital político y su influencia al servicio de una candidatura que busca capitalizar el descontento de amplios sectores comerciales e industriales.











