El general (r) Jorge Ricardo Hernández, excomandante de la IV Brigada del Ejército, afirmó que su retiro forzoso de la institución militar fue una consecuencia directa de la incomodidad del Gobierno nacional por el operativo del 23 de julio de 2024 en el que su unidad detuvo la caravana de alias Calarcá, líder de una facción de las disidencias de las Farc que mantiene suspendida su orden de captura por estar vinculado a un proceso de paz. En entrevista con Noticias RCN, el oficial reveló que sus superiores le comunicaron en una reunión que «el Gobierno está incómodo conmigo» y que esa molestia se vinculó explícitamente a lo ocurrido en Medellín, jurisdicción de la IV Brigada que cubre el 90% del departamento de Antioquia.
Hernández relató que días después del operativo, que consideraba un golpe de alta relevancia, no recibió ningún tipo de reconocimiento militar. «Hubo silencio absoluto. No hubo felicitación, no hubo reconocimiento», declaró. Según su versión, en un encuentro con el comandante general de las Fuerzas Militares y el comandante del Ejército le explicaron que la incomodidad del Gobierno se debía a la captura de alias Calarcá y le mencionaron la frase: «Y por lo que pasó en Medellín». La salida formal del general se justificó administrativamente con una investigación disciplinaria del Comando de Ingenieros, pero Hernández sostiene que la verdadera razón fue la tensión generada por una operación que chocaba con la política de seguridad del Ejecutivo, que evita acciones ofensivas contra esa facción de las disidencias.
Una depuración silenciosa de la cúpula militar
El excomandante reveló que entre 2022 y 2026 más de 70 generales han sido retirados del Ejército, lo que califica como una depuración sistemática de la cúpula militar. Según Hernández, los mensajes de molestia del Gobierno no fueron inmediatos sino que se manifestaron durante más de año y medio a través de traslados y la exclusión de estímulos o méritos dentro de la carrera castrense. «Sí hay una diferencia entre la contundencia en que el ejército debería atacar a este sujeto», dijo en referencia a alias Calarcá, contrastando el trato que recibe con el que se aplica contra alias Iván Mordisco, otro líder de las disidencias.
«Hubo silencio absoluto. No hubo felicitación, no hubo reconocimiento»
General (r) Jorge Ricardo Hernández, excomandante IV Brigada
Hernández rompió su silencio tras considerar la salida del general Eric Rodríguez, quien acumulaba más de 35 años de carrera, como «una gota que rebasa la copa». Para el oficial retirado, esta salida masiva de altos mandos representa un riesgo grave para la capacidad de respuesta del Estado contra el crimen organizado. Denunció que la pasividad frente a las estructuras de alias Calarcá permite el fortalecimiento de economías ilícitas, el asesinato de líderes sociales y el reclutamiento de menores, mientras el Ejército queda maniatado por una orden superior que impide tareas ofensivas contra esa facción.
El caso evidencia las crecientes tensiones entre la cúpula militar y el Gobierno en torno a la estrategia de seguridad, particularmente en el tratamiento operativo contra grupos armados que mantienen procesos de paz activos. La declaración del general Hernández pone en el centro del debate la contradicción entre los resultados tácticos de las fuerzas militares y las directrices políticas que limitan su accionar, en un escenario donde el control territorial de Antioquia sigue siendo disputado por múltiples actores armados.












