El delantero del Real Betis, Juan Camilo Hernández, logró imponerse en la intensa disputa por un cupo ofensivo en la selección Colombia para la Copa del Mundo 2026. La decisión, anunciada recientemente por el cuerpo técnico liderado por Néstor Lorenzo, dejó por fuera a Rafael Santos Borré, hombre de confianza del entrenador durante buena parte del proceso eliminatorio, y al sorprendente Kevin Viveros, delantero del Athletico Paranaense que venía presionando con fuerza desde Brasil. Además, la irregularidad y los problemas extrafutbolísticos de Jhon Jáder Durán terminaron por descartarlo definitivamente de la convocatoria.
Durante gran parte del camino al Mundial, Hernández no era un habitual en las listas de Lorenzo, mientras que Borré se había consolidado como un intocable en el ataque. Sin embargo, el cierre de temporada del nacido en Pereira en el fútbol europeo cambió radicalmente la balanza a su favor. Los registros del jugador del Betis en las últimas fechas, tanto en ataque como en defensa, superaron ampliamente a los de sus competidores. El análisis técnico determinó que Hernández ofrecía un mayor aporte ofensivo y defensivo, además de contar con el mejor valor de mercado y la calificación promedio más alta de carrera entre los tres candidatos.
Las claves del pulso ofensivo
El factor determinante fue la regularidad y el rendimiento en el momento decisivo. Mientras Hernández crecía en Europa, Borré —con menor regularidad— registraba el menor aporte en ataque y un bajo registro en fase defensiva, similar al del brasileño Viveros. Este último, el más joven de los tres, destacó por su constancia durante la temporada, liderando además en duelos aéreos ganados y faltas recibidas, lo que refleja su capacidad de presión y sacrificio. No obstante, no logró mantener la ventaja que había construido durante la parte inicial del proceso, cuando muchos medios lo señalaban como posible sorpresa. Los tres, cabe anotar, presentan un bajo registro de sanciones disciplinarias, lo que no fue un factor diferenciador.
Un dato curioso que acompaña a Juan Camilo Hernández es que su primer gol con la camiseta de la selección Colombia se produjo hace exactamente siete años, en la preparación para el Mundial Rusia 2018, precisamente ante Costa Rica. Ahora, con 26 años, el delantero del Betis se ganó el cupo que parecía imposible hace apenas unos meses, dejando a Borré y Viveros al margen de la ilusión mundialista. La decisión de Lorenzo, basada en los números del cierre de temporada y en el análisis táctico, confirma que el delantero pereirano será una de las armas ofensivas de Colombia en la cita orbital de 2026.












