Petro instala su retrato en la Casa de Nariño a días de entregar el poder

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El retrato oficial del presidente Gustavo Petro fue instalado en el pasillo de expresidentes de la Casa de Nariño el 3 de agosto de 2026, en una ceremonia que contó con la presencia de miembros del gabinete. La obra, un óleo sobre lienzo de 110 centímetros de alto por 80 de ancho, tuvo un costo de 75 millones de pesos y fue elaborada por el pintor Luis Jaime Rojas Rodríguez, quien trabajó a partir de fotografías sin que el mandatario posara en persona. La pintura queda así incorporada al patrimonio institucional de la sede presidencial, cumpliendo con la tradición republicana de conservar el registro visual de los jefes de Estado, y se expone a cuatro días de que Petro entregue el poder, el próximo 7 de agosto, cuando asumirá Abelardo de la Espriella.

La instalación no fue un acto protocolario más, pues Petro dispuso que junto a su retrato se exhibieran también los de Juan José Nieto, quien gobernó brevemente en 1861, y el del general José María Melo, presidente en 1854. Para dar lugar a estas obras, se retiró el retrato de Miguel Abadía, una decisión que el propio mandatario calificó como un acto reparador para la memoria histórica. En comunicaciones previas, Petro explicó el sentido de esa inclusión al señalar que su retrato se expondría cuando se pusiera el cuadro del presidente negro Carlos Nieto y del presidente indígena general José María Melo, subrayando que la galería debe ser testimonio de la diversidad en la historia presidencial.

Símbolos y detalles de la obra

La pintura muestra al jefe de Estado de cuerpo entero, vestido de blanco, con calzado deportivo blanco, sentado en un sillón y sosteniendo un lápiz amarillo en la mano izquierda. Al fondo se aprecian una casa campesina, un cultivo de café y montañas con cielo arrebolado, una composición que evoca sus orígenes y su vínculo con el paisaje colombiano. La obra incorpora además elementos simbólicos autorizados por el propio mandatario: tres mariposas amarillas que aluden a Gabriel García Márquez, una pulsera con los colores de la bandera de guerra a muerte que Simón Bolívar decretó en 1813, y una cruz de Tau de madera como símbolo franciscano de paz.

«El retrato será testimonio de la presencia de la diversidad en la historia presidencial»

Gustavo Petro, presidente de Colombia

El pasillo de los presidentes de la Casa de Nariño alberga retratos desde Simón Bolívar hasta el mandatario saliente, y con esta adición se completa un ciclo que abarca más de dos siglos de historia republicana. Petro, nacido en Ciénaga de Oro, Córdoba, militó en el M-19 desde 1970, fue concejal de Zipaquirá en 1984, representante a la Cámara en 1991, senador, fundador de movimientos como Polo Democrático Alternativo y Colombia Humana, y alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015. Su retrato, que resume una trayectoria política que lo llevó a ocupar la primera magistratura entre 2022 y 2026, queda ahora en la galería junto al de los mandatarios que lo precedieron, con la particularidad de que él mismo ordenó modificar la selección de sus antecesores para incluir a quienes habían sido marginados de la memoria oficial.

Con esta ceremonia, celebrada en un clima de transición, la Casa de Nariño cierra un capítulo y se prepara para recibir a un nuevo inquilino. Mientras tanto, el retrato de Petro, con sus mariposas amarillas, su lápiz y su cruz de Tau, se convierte en el vecino más reciente de una galería que, a partir de ahora, refleja de manera más amplia las diversas caras que ha tenido el poder en Colombia.

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