El presidente de Colombia, Gustavo Petro, encendió el debate futbolístico internacional al expresar su deseo de que la selección colombiana enfrente a Estados Unidos en la final del Mundial 2026, con un contundente mensaje en su cuenta oficial de X: “Me gustaría una final de fútbol entre EE. UU. y Colombia”, añadiendo la frase “sin trampas”. La declaración surge en medio de la controversia por la decisión de la FIFA de levantar la suspensión de una fecha al delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado en el partido de dieciseisavos de final ante Bosnia y Herzegovina. El mandatario colombiano reaccionó a una polémica que ya había generado reacciones desde la Casa Blanca: el presidente Donald Trump calificó el levantamiento de la sanción como “una gran injusticia” y agradeció al organismo rector del fútbol mundial por “hacer lo correcto”. Mientras tanto, ambas selecciones ya conocen sus próximos rivales en octavos de final: Colombia se medirá ante Suiza el martes 7 de julio, y Estados Unidos hará lo propio contra Bélgica el lunes 6 de julio.
La Selección Colombia llega a esta instancia tras vencer 1-0 a Ghana en dieciseisavos, con un gol de Jhon Arias que contó con la asistencia de Luis Javier Suárez. El encuentro dejó imágenes de solidez defensiva, pero también una nota de incertidumbre: el delantero Jhon Córdoba, quien fue la única modificación titular respecto a partidos anteriores, salió por lesión a los seis minutos de juego. Su reemplazo, Luis Javier Suárez, se convirtió en el gestor de la única anotación. James Rodríguez fue sustituido en la segunda mitad por Richard Ríos, buscando reforzar la contención, lo que restó algo de creatividad ofensiva al equipo. Además, Luis Díaz anotó un gol que fue anulado por fuera de juego. La lesión de Córdoba genera dudas sobre su disponibilidad para el choque ante Suiza.
La controversia que motivó el pronunciamiento de Petro tiene como protagonista a Folarin Balogun, máximo goleador de la selección estadounidense, quien fue expulsado durante el partido contra Bosnia y Herzegovina en dieciseisavos. La FIFA había impuesto una suspensión de una fecha, pero tras la presión y el reclamo público de Donald Trump —quien calificó la decisión original como una “gran injusticia”— el organismo reconsideró su postura y levantó la sanción, permitiendo que Balogun esté disponible para los octavos de final. Petro, al referirse a una final “sin trampas”, no solo apuntó a la polémica inmediata, sino que avivó un cruce diplomático-deportivo entre ambas naciones.
“Me gustaría una final de fútbol entre EE. UU. y Colombia. Sin trampas.”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!”
Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Para que ese duelo soñado por Petro se materialice, ambas selecciones deberán superar un camino de alta exigencia. Colombia, tras vencer a Suiza, se enfrentaría en cuartos de final al ganador del cruce entre Argentina y Egipto; y en semifinales, al vencedor de la llave entre Inglaterra y Noruega. Estados Unidos, por su parte, debería eliminar a Bélgica, luego al ganador de Portugal contra España en cuartos, y finalmente al vencedor de Francia vs Marruecos en semifinales. La incertidumbre por la lesión de Jhon Córdoba y la necesidad de mantener el orden defensivo son los principales retos para el equipo de Néstor Lorenzo, mientras que la polémica con Balogun añade un condimento extra a la posible cita entre dos potencias que, por ahora, solo se han enfrentado en el tablero de las declaraciones presidenciales.












