Por HERNANDO AYALA MELGAREJO
Colombia avanza con paso firme en vías de llegar a ser la democracia leal que hoy parece imposible, inalcanzable utopía. Existe un pensamiento colonial que aún le niega su sitio digno en el estatus de soberanía que merece. Parece que será el país el protectorado que faltaba en Sudamérica bajo el mando y órdenes de Washington.
Dicen las urnas que quieren la mitad de los electores ser colonos como los “realistas”, súbditos de un rey, allende las fronteras y ultramar, que salve sus privilegios frente a los nativos «aborígenes». Ése es el significado del realiti de narcisismo maligno y manipulación del analfabetismo político en los engañables, vivido hasta junio 21 de 2026. Una guerra vociferante de ruido con atraso cognitivo. Hay que hacer el listado de anomalías y graves interferencias de la vieja política mañosa con disfraz de “los nunca” coludidos con los mismos de siempre.
Así mira la Colombia andina a la Colombia marginal de la periferia fronteriza. Pasa en los Llanos de la Orinoquia, amazonía, archipielago de San Andrés y ProvidencIa, los denominados territorios nacionales antes del año 91, con la mentalidad de «colonos finqueros» de los propietarios de tierras. Ver mapas de escrutinios. Examinar el tono y términos de la controversia electoral. Amenazas, insultos iletrados, ofensas y odio. Los que necesitan sentirse más contra los que ven esos mismos de menos linaje, complejos enrostrados.
La democracia electoral incompleta interferida, saboteada, manipulada, constreñida, repetirá el libreto dentro de doce meses en la algarabía por el negocio de la representación en la gobernanza inexistente de territorios y localidades. Departamentos, municipios, corporaciones. Los empleados imponiendo su ley sobre los ciudadanos subordinados a necesidades y miedo al hambre.
No hay que ser politólogo para ver la predestinación de la «hambrecracia» de 2027 en Gobernación y Alcaldía de cada comarca. Los operadores del negocio van a repetir el pulso y la prefectura del protectorado nacional cumplirán, «por la razón y la fuerza». Aún así, crecen semillas dignas de ciudadanía y autodeterminación. Difícil llegar a ser democracia real.
Hernando Ayala M #Periodista










