Un grave episodio de hostigamiento político sacudió anoche la capital del país, cuando la sede de campaña del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, ubicada en la localidad de Teusaquillo, fue rodeada por un grupo de manifestantes. Según denunció la propia campaña de De la Espriella, los manifestantes, identificados como simpatizantes del candidato oficialista Iván Cepeda, intentaron agredir a los presentes y causar daños a la infraestructura del lugar alrededor de las 8:00 p. m. del jueves 4 de junio.
El hecho se produce en un clima de máxima tensión a solo una semana de la segunda vuelta presidencial, programada para el 21 de junio, y representa la segunda intimidación contra una aspiración de oposición en el último mes, luego de la vandalización de la sede de la senadora Paloma Valencia. Gerentes nacionales de regiones de la campaña de De la Espriella, como el exalcalde de Bucaramanga Jaime Andrés Beltrán, difundieron de inmediato videos en la red social X para denunciar el ataque y exigir la intervención de la Policía Metropolitana. «Señores, estamos en la ciudad de Bogotá. Son las 8 de la noche y la seguridad nos ha sacado de la sede porque han llegado los simpatizantes de Petro, de la primera línea, a intentar dañar, amedrantar y con violencia agredir a los que estábamos adentro. Esto no lo podemos permitir», declaró Beltrán desde el lugar.
Denuncias cruzadas por intento de agresión
La versión de la campaña de De la Espriella sostiene que los manifestantes portaban carteles de la dupla conformada por Iván Cepeda y Aída Quilcué y que, con evidente ánimo hostil, intentaron dañar las instalaciones y agredir a los colaboradores del candidato de ultraderecha. «Mientras ellos salen a agredir, nosotros salimos a restaurar. Mientras ellos salen a dañar, nosotros a construir. No nos podemos dejar amedrantar. Seguimos firmes por la patria», agregó Beltrán en otra publicación.
Sin embargo, la versión de los hechos no es unívoca. El senador electo del Pacto Histórico, Walter Alfonso Rodríguez, ofreció una lectura diametralmente opuesta al denunciar que un miembro de la campaña de De la Espriella habría sacado un arma de fuego contra los manifestantes. «Esta es la política de la muerte: Un sujeto en la sede de Abelardo al parecer sacó un arma frente a los jóvenes que están haciendo apoyo en las calles por Iván Cepeda. A esto es a lo que no podemos volver. Terrible», escribió Rodríguez, poniendo el foco en una presunta reacción violenta desde la sede del candidato opositor.
«Esta es la política de la muerte: Un sujeto en la sede de Abelardo al parecer sacó un arma frente a los jóvenes que están haciendo apoyo en las calles por Iván Cepeda. A esto es a lo que no podemos volver. Terrible»
Walter Alfonso Rodríguez, senador electo del Pacto Histórico
Las dos narrativas se contradicen en un punto central: quién fue el agresor. Mientras la campaña de De la Espriella denuncia una turba violenta de simpatizantes de Iván Cepeda, el senador electo del Pacto Histórico señala a un miembro del equipo del candidato de Defensores de la Patria como responsable de haber mostrado un arma. Hasta el cierre de esta edición, la Policía Nacional no había entregado un balance oficial de lo ocurrido, dejando paso a las versiones encontradas que se difundieron por redes sociales.
Este incidente se inscribe en un contexto de profunda polarización política, donde el presidente Gustavo Petro ha instalado una narrativa de fraude electoral, desmentida en reiteradas ocasiones por la Registraduría. El senador Enrique Gómez también se pronunció sobre el hecho, condenando la violencia política, mientras que el candidato De la Espriella no emitió una declaración directa, pero su equipo aseguró que no se dejarán amedrentar y que seguirán firmes en su campaña.











