Seis venezolanos residentes en Sabaneta desaparecen tras derrumbe en La Guaira

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Seis integrantes de una familia venezolana que residían desde hace nueve años en Sabaneta, Antioquia, permanecen desaparecidos desde el pasado 24 de junio, cuando el edificio Residencias Vistamar, de 13 pisos, se desplomó en la localidad de Caraballeda, en La Guaira, Venezuela, durante dos terremotos que sacudieron la región. La familia, compuesta por Oriana Carolina Sivira, José Alejandro Ruiz Roa, su hijo José Andrés, Iris Salazar, Rosmar Sivira y Victoria Urriola, había viajado el 14 de junio a Venezuela para visitar parientes en San Cristóbal y realizar trámites, antes de trasladarse a La Guaira. Horas antes del derrumbe, habían compartido una jornada en la playa. Al 2 de julio, las autoridades venezolanas confirmaron que no se tiene información sobre su paradero, mientras los equipos de rescate continúan la búsqueda entre los escombros.

Oriana Carolina Sivira, quien trabajaba como manicurista, y José Alejandro Ruiz Roa, empleado de una empresa alimentaria, eran padres de José Andrés, un estudiante y atleta local. Roger Sivira, hermano de Oriana, se sumó como voluntario a las labores de rescate. En la vivienda que la familia dejó en Sabaneta, las notas que Oriana escribió con instrucciones para el cuidado del apartamento y sus gatos permanecen como un doloroso recuerdo. La comunidad sabaneteña ha organizado vigilias y eucaristías para pedir por su pronta localización.

Balance de una catástrofe

El sismo del 24 de junio se ha convertido en uno de los mayores desastres naturales recientes en Venezuela. Según las autoridades venezolanas, el terremoto dejó aproximadamente 2.295 muertos, 11.267 heridos, cerca de 40.000 desaparecidos y 800 edificios destruidos. La Cancillería colombiana reportó que 24 ciudadanos colombianos figuran entre las víctimas preliminares. En medio de la tragedia, una noticia alentadora llegó el 2 de julio: el vigilante Hernán Gil, de 43 años, fue rescatado con vida tras permanecer 114 horas bajo los escombros, en una operación que contó con la participación de especialistas chilenos y grupos de búsqueda y rescate urbanos (USAR). Colombia también ha brindado apoyo con equipos de rescate enviados desde Medellín y Envigado.

La angustia de los familiares en Colombia, que aún esperan noticias de los seis desaparecidos, refleja la magnitud de una tragedia que mantiene en vilo a toda la comunidad venezolana y colombiana. Mientras las labores de búsqueda continúan con estetoscopios sísmicos y maquinaria pesada, la esperanza de encontrar a más sobrevivientes se aferra a cada minuto que pasa.

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