En una sesión que prometía ser de control político, la plenaria del Senado se convirtió en el escenario de un fuerte enfrentamiento entre la senadora Isabel Zuleta, del Pacto Histórico, y varios sectores de la oposición, luego de que el caricaturista Julio César González, conocido como «Matador», fuera retirado del recinto por la Policía Nacional. El incidente ocurrió el miércoles 28 de octubre de 2026, cuando el dibujante, invitado por la bancada oficialista para exponer críticas a la gestión gubernamental, exhibió una pancarta dirigida contra la primera dama Ana Lucía Pineda, en alusión a las donaciones recibidas por su fundación tras el terremoto que azotó a Pereira el 10 de agosto del mismo año. La senadora Zuleta se interpuso físicamente entre los uniformados y el caricaturista para bloquear el desalojo, sosteniendo la ilustración en sus manos mientras alegaba inmunidad parlamentaria, en medio de forcejeos que ella misma registró y difundió posteriormente.
El altercado se desencadenó cuando varios legisladores de bancadas como Centro Democrático y Salvación Nacional objetaron la presencia de «Matador» en el recinto, calificando sus mensajes como desobligantes y solicitando su retiro. La mesa directiva ordenó el ingreso de agentes de la Policía Nacional para gestionar la salida del invitado, momento en que Zuleta se adelantó y se colocó entre los agentes y el caricaturista, gritando consignas como «No me toque, es que no me pueden sacar porque soy senadora». Tras el retiro del caricaturista, el senador opositor Jonathan Ferney Pulido Hernández, conocido como Jota Pe Hernández, lo confrontó verbalmente, a lo que «Matador» respondió lanzando besos al aire antes de ser escoltado fuera del Capitolio Nacional. La senadora Sara Castellanos, por su parte, recordó los antecedentes de violencia de género que rodean al caricaturista, quien ha sido señalado previamente de maltrato contra mujeres, como argumento adicional para objetar su presencia en el Congreso. Legisladores como Hernán Cadavid difundieron videos del incidente, mientras que el presidente del Senado, Abelardo de la Espriella, gestionó el protocolo de seguridad que finalmente derivó en la expulsión del invitado.
Defensa de la libertad de expresión y denuncias de censura
La senadora Zuleta no solo protegió físicamente al caricaturista, sino que utilizó sus redes sociales para denunciar lo que calificó como un acto de censura y autoritarismo. En su cuenta de la red social X, publicó una foto desde el atril del Senado sosteniendo el cartel de la discordia, acompañada del mensaje: «Este es el cartel que han querido censurar. Les pido que lo compartan. La censura no puede imponerse sobre el derecho a denunciar. ¿En dónde está la plata de los damnificados?». En otra publicación, afirmó que «la censura y el autoritarismo están llegando al Senado», señalando directamente a los senadores de derecha, entre ellos Jota Pe Hernández, de intentar intimidar y maltratar al caricaturista por exhibir un cartel que denuncia irregularidades de la primera dama en el manejo de la tragedia del terremoto. Además, anunció que su bancada trabajará en un debate de control político sobre la censura a la prensa y las violaciones a la libertad de expresión en Colombia, en el contexto de lo que considera represalias del poder Ejecutivo contra la crítica.
«Es gravísimo que se pretenda silenciar la crítica mediante la intimidación y el uso de la fuerza contra un ciudadano en el Congreso. A esto se suman las denuncias de persecución laboral contra su esposa.»
Isabel Zuleta, senadora del Pacto Histórico, vía red social X
El caricaturista «Matador» había sostenido una controversia activa con la primera dama desde el terremoto de Pereira, llegando a llamarla «ratita» en sus redes sociales por las donaciones recibidas en su fundación para ayudar a los damnificados. La bancada del Pacto Histórico pretendía concederle el uso de la palabra en el atril principal para exponer sus cuestionamientos, lo que elevó la tensión entre las bancadas. Desde la oposición, calificaron la actuación de Zuleta como un quebrantamiento del orden institucional y un irrespeto a las normas del recinto, mientras que ella insistió en que su defensa se enmarca en la protección de la libertad de expresión, un principio que considera amenazado por el actual gobierno. Los hechos del miércoles dejaron al descubierto las profundas divisiones políticas en el Senado, donde los límites de la crítica pública y el uso de la fuerza para mantener la disciplina en el recinto se convirtieron en el centro de un debate que, según los analistas, continuará en los próximos días con la solicitud de debates de control político impulsados por la senadora Zuleta.










