Un reciente estudio de la Universidad de Antioquia ha puesto en el centro del debate la fiabilidad de las cifras de empleo formal en Colombia, al revelar una discrepancia significativa entre los datos reportados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y los registros administrativos de seguridad social. La investigación, dirigida por Edwin Esteban Torres Gómez, director del Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada, señala que el Dane podría haber sobrestimado la creación de empleo formal en el último año, generando una alerta sobre la precisión de las estadísticas que sirven de base para el diseño de políticas públicas.
Según el estudio, mientras el Dane reportó la creación de 814.000 empleos formales en el último año, lo que representa un crecimiento del 4,5 % en su definición amplia, los registros de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila), que administra los pagos de seguridad social, indican una pérdida de más de 170.000 puestos formales en el mismo período. Esto se traduce en un crecimiento negativo del -0,9 % según la seguridad social, una diferencia que, en palabras de Torres Gómez, “se sale de cualquier intervalo de confianza estadística”. La contradicción se hizo evidente a partir de mediados de 2024, cuando el bajo crecimiento económico no coincidía con el fuerte aumento de empleo reportado, desafiando la ley de Okun, que relaciona el crecimiento del Producto Interno Bruto con la generación de empleo.
Un choque de metodologías
La raíz de la controversia radica en las metodologías empleadas por cada fuente. El Dane utiliza la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih), diseñada bajo estándares internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las Naciones Unidas, que garantizan comparabilidad y consistencia técnica. Esta encuesta captura información sobre ocupación, ingresos y condiciones laborales de los hogares. En contraste, la Universidad de Antioquia emplea datos administrativos de la Pila, que registran los pagos de seguridad social realizados por empleadores y trabajadores, ofreciendo una visión más directa de la formalidad contributiva. Para el investigador Torres Gómez, la discrepancia es un error claro: “Esto es un error. Es que esto no se le puede llamar de una forma distinta”, afirmó, subrayando que la diferencia no puede atribuirse a variaciones metodológicas menores.
El Dane, por su parte, ha respondido a las críticas mediante una comunicación oficial enviada el 26 de mayo, en la que defiende sus métodos y advierte sobre las comparaciones directas. “Las encuestas de hogares y los registros administrativos tienen objetivos, coberturas y universos distintos, por lo que sus resultados no necesariamente son comparables de manera directa”, explicó la entidad. Además, aclaró que su definición de empleo formal incluye a trabajadores del sector público, asalariados sin cotización a seguridad social e independientes sin registro mercantil, categorías que no siempre se reflejan en los registros administrativos. La directora del Dane, Piedad Urdinola, ha instado a considerar el contexto metodológico pleno para “evitar conclusiones que puedan afectar injustificadamente la confianza pública en las estadísticas oficiales”.
Implicaciones para las políticas públicas
Más allá del debate técnico, la discrepancia tiene consecuencias directas en la formulación de políticas. Con una informalidad laboral que supera el 50 % de la población trabajadora, contar con cifras precisas es crucial para diseñar intervenciones efectivas en áreas como la protección social, el salario mínimo y las mediciones de pobreza monetaria. “Los datos laborales sirven de base para diseñar políticas públicas. Si los datos no reflejan adecuadamente la realidad del mercado laboral, podrían tomarse decisiones equivocadas”, advirtió Torres Gómez. Este no es el primer roce del Dane con controversias estadísticas en 2024, pues la entidad ya enfrentó otras dos críticas sobre sus cifras en el año, lo que aumenta la presión sobre la credibilidad de sus informes.
“El crecimiento de la economía era tan bajito, que había unos datos de crecimiento económico tan pobres, mientras que los datos de empleo estaban disparados, el empleo creciendo mucho y las tasas de desempleo cayendo demasiado”
Edwin Esteban Torres Gómez, director del Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada, Universidad de Antioquia
El estudio titulado “¿Tenemos más o menos formalidad laboral? La historia con las cifras del Dane versus los registros de pago de seguridad social” ha reabierto un debate necesario sobre la calidad de las estadísticas oficiales en Colombia. Mientras el Dane insiste en la solidez técnica de la Geih, los investigadores de la Universidad de Antioquia piden una revisión exhaustiva que permita armonizar las fuentes y evitar que las decisiones de política pública se basen en datos que podrían no reflejar la realidad del mercado laboral. La discusión, lejos de cerrarse, promete seguir generando reacciones en los ámbitos académico y gubernamental.












