El euro cerró al alza en el mercado cambiario colombiano el pasado 24 de agosto de 2025, cotizando a 3.563,64 pesos colombianos, según los registros de Dow Jones. La moneda europea experimentó una variación positiva del 0,26% respecto al cierre anterior, cuando se ubicó en 3.554,36 pesos, marcando así dos sesiones consecutivas de incremento en su cotización.
La tendencia semanal del euro refleja un avance del 1,69%, aunque en la comparación interanual registra una caída significativa del 19,67%. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 27,12%, superando ampliamente la referencia del 20,95%, lo que evidencia una inestabilidad persistente en el mercado cambiario colombiano.
El comportamiento del dólar y las proyecciones para 2026
El análisis del entorno cambiario se complementa con las proyecciones sobre el dólar estadounidense realizadas por el Grupo Cibest de Bancolombia, que estiman un precio promedio de 3.878 pesos colombianos para el año 2026. Esta previsión se sustenta en la debilidad global que ha mostrado la divisa norteamericana, la cual se ha visto reflejada en una caída del 9% en el índice DXY durante el transcurso de 2025.
El peso colombiano, emitido por el Banco de la República, se ha apreciado un 14% frente al dólar en lo que va del año, un fenómeno atribuido principalmente a la pérdida de valor global del billete verde y la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos. En este contexto, la Reserva Federal mantiene su tasa de interés en un rango entre 3,50% y 3,75%, mientras que el Banco de la República fija su tasa de intervención en 9,25%, con expectativas de posibles incrementos en el mediano plazo.
Riesgos fiscales y políticos en el horizonte
Sin embargo, el panorama no está exento de amenazas. La proyección del dólar para 2026 enfrenta riesgos significativos derivados de la incertidumbre fiscal en Colombia, tras el recorte de la calificación soberana, así como del proceso electoral que se avecina, factores que podrían presionar al alza la tasa de cambio y revertir la tendencia de apreciación del peso colombiano.
En paralelo al comportamiento cambiario, vale la pena recordar que el peso colombiano cuenta con monedas en circulación de denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, siendo las de 500 y 1.000 pesos de carácter bimetálico, diseñadas para mejorar la seguridad y evitar la falsificación. Este último billete, de hecho, tuvo una primera circulación entre 1996 y 2002, pero perdió popularidad precisamente por su facilidad de falsificación. Los diseños de las monedas, por su parte, aluden a la biodiversidad del país, con figuras como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama, entre otras especies representativas.










