Más de 200 estudiantes de la Institución Educativa Bosques del Norte vivieron una jornada de títeres, clown, risas y aprendizaje, en una de las iniciativas que busca llevar el 58° Festival Internacional de Teatro de Manizales a nuevos públicos
El Festival Internacional de Teatro de Manizales no solamente ocurre sobre los escenarios de las salas de la ciudad. También está llegando a las aulas, a los patios y a los espacios cotidianos de los colegios, donde cientos de niños tienen la oportunidad de encontrarse directamente con las artes escénicas.

Esta vez el escenario fue la Institución Educativa Bosques del Norte, donde alrededor de 200 estudiantes disfrutaron una función que convirtió por más de una hora la jornada escolar en un espacio de imaginación, humor y aprendizaje.
La actividad hizo parte de la alianza entre Confa y el Festival Internacional de Teatro de Manizales, una iniciativa que durante los últimos dos años ha fortalecido la presencia de las compañías teatrales en instituciones educativas de Manizales y Villamaría.
La visita tuvo, además, un significado especial. Bosques del Norte celebra sus 25 años de historia, por lo que la presentación fue concebida como un regalo para sus estudiantes.
Para los docentes, el encuentro tiene un valor que va mucho más allá del entretenimiento. Zoraida Peláez, profesora de Tercero Tres, explicó que muchos de los estudiantes tienen poco contacto con expresiones culturales, razón por la cual este tipo de experiencias contribuye a sensibilizarlos frente al arte y la cultura.
Llevar el teatro donde están los niños
Andrés Eduardo Novoa Henao, jefe de Cultura y Bibliotecas de Confa, explicó que este año fueron programadas cinco funciones en cuatro colegios de Manizales y Villamaría, precisamente para acercar el Festival a estudiantes que, por razones económicas, de horarios u otras circunstancias, no siempre tienen la posibilidad de asistir a una sala de teatro.
Y hay una historia que resume especialmente bien el alcance de esta iniciativa.
El año pasado, durante una función en una institución educativa con estudiantes con discapacidad auditiva, uno de los alumnos que manejaba lengua de señas terminó interpretando toda la obra para sus compañeros, aunque nunca la había visto antes.
Más que una anécdota, el episodio muestra cómo una obra puede adquirir nuevos lenguajes cuando encuentra públicos diferentes.
La apuesta, de acuerdo con Novoa, es que entre esos niños que hoy ríen, aplauden y se sorprenden frente a un escenario puedan estar también quienes mañana decidan convertirse en actores, directores o artistas.

Títeres, clown y una puerta hacia la cultura
Para Alejandra Castañeda, integrante de la compañía bogotana El Baúl de Títeres, llevar las obras a los colegios permite que el arte llegue a públicos que no necesariamente tienen acceso habitual a las salas.
La artista destacó también el componente pedagógico de estas experiencias y el encuentro que se produce entre los niños, los títeres y el clown.
Fuente: Prensa Festival Internacional de Teatro










