El alcalde de Quinchía, Jader Bañol, desató una fuerte polémica al proponer sancionar con comparendos a quienes proporcionen agua o comida a perros callejeros en espacios públicos, específicamente a los cinco caninos conocidos como “la banda del Serrucho”, liderados por un perro de nombre Serrucho. La iniciativa, anunciada durante una entrevista en el programa Qtv Quinchía, buscaba atender quejas de habitantes sobre problemas de salubridad y convivencia, pero generó críticas inmediatas de organizaciones defensoras de animales y en redes sociales.
La senadora Andrea Padilla fue una de las voces más duras en rechazar la medida. En declaraciones textuales, la congresista afirmó: “No se equivoque, que usted no puede multar la solidaridad. Más bien asuma su responsabilidad, porque el cuidado, la protección de los animales sin hogar es obligación de todos los habitantes del territorio, del municipio, en cabeza suya, empezando por usted, alcalde”. En otro apartado, añadió: “Está usted meando fuera del tiesto. Más bien respóndanos cómo va el cumplimiento de sus obligaciones legales de protección animal. (…) Ni se le ocurra cobrar multas por ser solidarios, por ser empáticos, porque eso va contra la ley”.
Contexto de la controversia
La propuesta surgió en medio de altas temperaturas registradas en las últimas semanas, que motivaron a comerciantes y vecinos a instalar recipientes con agua para los perros callejeros. Sin embargo, la administración municipal consideró que la presencia de los animales generaba problemas de salubridad. El alcalde Bañol, tras la viralización de un video donde se escuchaban sus declaraciones, aseguró que sus palabras fueron editadas y sacadas de contexto. “Hoy paso a aclarar un tema sobre un video que anda rondando en redes, donde desafortunadamente detractores políticos lo que hicieron fue cortar la parte que les convenía para hacernos quedar mal a nosotros como administración”, declaró el mandatario.
Bañol también denunció amenazas de muerte contra él y su familia luego de la difusión del material, y afirmó: “No gusto también de que me estén amenazando con temas de que me van a dar cianuro a mí y a toda mi familia”. A pesar de la controversia, el alcalde defendió su gestión: “Nosotros lo que estamos haciendo desde la administración municipal es precisamente proteger a los animalitos”.
Traslado a un hogar de paso
Los cinco perros fueron trasladados a un hogar de paso certificado por la territorial de salud de Caldas, un albergue que cuenta con 153 hectáreas disponibles, según informó el responsable del lugar: “En las instalaciones de nosotros cuentan con ciento cincuenta y tres hectáreas disponibles para ellos”. Allí, trece personas trabajan, incluidos médicos veterinarios y etólogos, y los animales reciben atención veterinaria, espacios libres, agua potable y se cumplen protocolos sanitarios como vacunación y esterilización.
El responsable del albergue detalló además que “tenemos un vehículo adecuado, como lo exige la norma técnica, para poder transportarlos en jaulas de metro por metro, que ellos puedan viajar cómodos”. La administración municipal recordó que en eventos masivos como las fiestas del municipio han retirado perros de las calles para protegerlos de maltrato y pólvora, y señaló que “nosotros nos llevamos estos perritos el jueves que iniciaban las fiestas precisamente para evitar que los maltrataran”, dijo el alcalde.
El debate sobre la propuesta de sanciones se enmarca en la Ley 1774 de 2016, que reconoce a los animales como seres sintientes, la Ley 84 de 1989 que impone deberes de cuidado, y la Directiva 012 de 2026 de la Procuraduría, que obliga a garantizar el bienestar animal. Personas interesadas en adoptar a los perros de “la banda del Serrucho” pueden acercarse al hogar de paso. La propuesta del alcalde, que generó críticas de defensores de derechos animales, sigue siendo un tema de discusión en el municipio de Quinchía, Risaralda.












