Gustavo Petro, presidente de Colombia, rechazó de manera contundente una posible intervención militar de Estados Unidos en Cuba, calificándola como una agresión directa no solo contra la isla sino contra toda Latinoamérica. Esta posición fue expresada en un mensaje publicado recientemente en la red social X, en respuesta a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien insinuó un posible control de Cuba en el corto plazo. El pronunciamiento de Petro se enmarca en el contexto de las crecientes tensiones diplomáticas entre Washington y el gobierno cubano.
En su publicación, Petro enfatizó la importancia de respetar el carácter pacífico de la región, recordando que Colombia y otros países han defendido el Caribe como una zona de paz. Esta declaración llega en medio de un incremento de sanciones impuestas por Estados Unidos a Cuba, dirigidas específicamente a sectores clave como la energía, la defensa y los servicios financieros, lo que ha escalado las fricciones bilaterales. Trump, por su parte, ha afirmado que su administración podría tomar el control de la isla en un futuro cercano, avivando el debate sobre la soberanía cubana.
Tensiones renovadas en el Caribe
El rechazo de Petro reitera la postura consistente de su gobierno en favor de la no intervención y el diálogo pacífico en América Latina. Las sanciones estadounidenses, que afectan directamente la economía cubana, han sido criticadas por varios líderes regionales como un intento de asfixia que viola principios de no agresión. Fuentes diplomáticas señalan que esta escalada podría complicar las relaciones hemisféricas, especialmente en foros multilaterales donde Colombia ha abogado por la distensión.
«No estoy de acuerdo con una agresión militar a Cuba porque eso es una agresión militar a Latinoamérica»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
«Dijimos que el Caribe es una zona de paz y eso debe respetarse»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
La noticia, que sigue en desarrollo, subraya las divisiones ideológicas en la región y pone a prueba la doctrina de no intervención promovida por gobiernos progresistas como el de Petro. Analistas observan que este intercambio podría influir en futuras cumbres diplomáticas, donde se discuta el futuro de las sanciones y la estabilidad caribeña.












